Segundo Informe de Claudia Sheinbaum: promesas, avances y pendientes

Claudia Sheinbaum presentó su Segundo Informe de Gobierno. Revisamos sus principales resultados y cómo comprobar si México realmente avanzó.

Claudia Sheinbaum presentó su Segundo Informe de Gobierno con una tesis central: México está mejor que al inicio de su administración y el llamado “Segundo Piso de la Cuarta Transformación” está dando resultados. Entre los datos destacados por el gobierno están la reducción de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos desde septiembre de 2024, récords de inversión extranjera, crecimiento del empleo y continuidad de los programas sociales.

Pero un informe presidencial es, por definición, el balance que hace el propio gobierno sobre su desempeño. Para saber si México realmente avanzó no basta con contar anuncios, obras inauguradas o beneficiarios: hay que contrastar cada afirmación con indicadores comparables de pobreza, ingreso, empleo, seguridad, salud, educación, inversión y finanzas públicas.


¿Cuál fue el mensaje central del Segundo Informe?

El mensaje político puede resumirse en una frase utilizada por la propia Presidenta:

“Vamos mejor y tenemos rumbo”.

El gobierno presentó el Segundo Informe como evidencia de que su proyecto no solamente dio continuidad a las políticas iniciadas durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, sino que comenzó a producir resultados propios durante los primeros 23 meses de la administración de Sheinbaum.

La edición de Excélsior que da origen a esta nota coloca precisamente el informe como uno de sus asuntos centrales y dedica varias páginas a los mensajes presidenciales sobre bienestar, economía, seguridad, infraestructura y política.

Pero existe una diferencia fundamental entre informar acciones y demostrar resultados.

Construir un hospital es una acción.

Reducir los tiempos de espera y garantizar atención médica es un resultado.

Entregar una beca es una acción.

Reducir la deserción escolar es un resultado.

Detener personas es una acción.

Reducir homicidios, extorsiones y desapariciones es un resultado.

Esa diferencia permite revisar el Segundo Informe con una pregunta más útil para el ciudadano:

¿qué cambió realmente?

¿Cuáles son los principales resultados que presentó Sheinbaum?

El discurso presidencial abarcó prácticamente todas las áreas de gobierno. Para evaluar su desempeño conviene agrupar las afirmaciones en indicadores verificables.

TemaLo que destaca el gobierno¿Cómo puede comprobarse?
SeguridadReducción de homicidiosSESNSP y fiscalías
EconomíaInversión, empleo y estabilidadINEGI, Banxico, Secretaría de Economía, IMSS
SalariosRecuperación del salario mínimoConasami e INEGI
PobrezaReducción acumulada desde 2018INEGI
BienestarMayor cobertura de programasPresupuesto, padrones y evaluaciones
SaludExpansión de atención e infraestructuraSecretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar
ViviendaConstrucción, créditos y regularizaciónSedatu, Infonavit, Fovissste
InfraestructuraTrenes, carreteras, agua y energíaPresupuesto y avance físico de obras
EducaciónBecas e infraestructura educativaSEP y estadísticas escolares

La clave está en no utilizar solamente los números seleccionados por el Ejecutivo para evaluarse a sí mismo.

¿Realmente bajaron los homicidios?

Éste es uno de los datos más contundentes presentados por el gobierno.

La información oficial de seguridad señala que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 en septiembre de 2024 a 42.5 en julio de 2026.

La reducción entre ambos meses es de aproximadamente:

51%.

Además, julio de 2026 fue reportado como el julio con menor promedio diario desde 2015.

Matemáticamente:

86.9 – 42.5 = 44.4 homicidios menos al día.

44.4 ÷ 86.9 = 51.1%.

Por tanto, el porcentaje utilizado por el gobierno es consistente con esos dos puntos de comparación.

¿Eso significa que México ya resolvió su problema de violencia?

No.

Significa algo más preciso:

el indicador de homicidio doloso muestra una reducción considerable durante el periodo comparado.

Pero seguridad no equivale únicamente a homicidios.

Una evaluación integral también tendría que revisar:

extorsión;

desapariciones;

secuestro;

robo de vehículos;

robo de carga;

violencia familiar;

feminicidio;

cobro de piso;

percepción de inseguridad.

Es posible que un indicador mejore mientras otro empeora.

Por eso sería incorrecto convertir:

“bajaron los homicidios”

en:

“se acabó la inseguridad”.

Son afirmaciones distintas.

¿La reducción de homicidios es atribuible exclusivamente a Sheinbaum?

Tampoco puede afirmarse automáticamente.

Una reducción nacional puede estar relacionada con múltiples factores:

políticas federales;

operativos estatales;

investigaciones de fiscalías;

detenciones;

dinámicas internas de organizaciones criminales;

cambios territoriales;

políticas sociales;

coordinación con Estados Unidos.

Lo que sí puede medirse es si el indicador mejoró durante determinado periodo.

Atribuir causalidad exige un análisis mucho más profundo.

Ésta es una diferencia fundamental cuando se evalúa un informe gubernamental:

correlación temporal no significa necesariamente causalidad política.

¿Qué dijo Sheinbaum sobre la economía?

El gobierno llegó al Segundo Informe con varios indicadores que considera favorables.

Días antes, la Presidenta destacó que la Inversión Extranjera Directa durante el primer semestre de 2026 alcanzó:

34 mil 968 millones de dólares.

También afirmó que México alcanzó por primera vez 60 millones de personas ocupadas y destacó el comportamiento del consumo, la venta de vehículos y la fortaleza del peso.

En julio, Presidencia había presentado además 12 indicadores económicos, entre ellos empleo formal, exportaciones, inflación e inversión.

¿Una inversión extranjera récord significa que toda la economía va bien?

No necesariamente.

La Inversión Extranjera Directa mide una parte importante de la confianza y actividad empresarial, pero no sustituye otros indicadores.

Para evaluar la economía hay que mirar simultáneamente:

PIB + inversión + empleo + salarios + productividad + inflación + consumo + finanzas públicas.

Un país puede recibir mucha inversión extranjera y crecer lentamente.

También puede registrar crecimiento del empleo mientras determinadas industrias atraviesan dificultades.

Por eso la afirmación:

“hay inversión récord”

puede ser correcta sin que eso permita concluir automáticamente:

“toda la economía está en excelentes condiciones”.

¿Qué pasó con el empleo?

Otro argumento utilizado por el gobierno es el mercado laboral.

Presidencia informó que al cierre de junio de 2026 existían:

22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo afiliados al IMSS.

El gobierno lo presentó como el mayor registro para un mes de junio.

Pero aquí también conviene distinguir conceptos.

Personas ocupadas y empleos registrados ante el IMSS no son lo mismo.

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo incluye una población laboral mucho más amplia.

El IMSS registra principalmente puestos formales afiliados.

Por eso pueden coexistir cifras como:

alrededor de 60 millones de personas ocupadas

y

22.8 millones de puestos afiliados al IMSS

sin que exista contradicción.

¿Cómo sabemos si esos empleos son buenos?

Contarlos no es suficiente.

También habría que revisar:

salario promedio;

formalidad;

prestaciones;

horas trabajadas;

estabilidad;

subocupación;

pobreza laboral.

Un gobierno puede generar más empleo y, aun así, tener trabajadores cuyo ingreso sea insuficiente para adquirir una canasta básica.

Por eso uno de los indicadores más útiles es la pobreza laboral.

¿Realmente aumentaron los salarios?

Sí existe una recuperación muy importante del salario mínimo desde 2018.

La Presidenta sostuvo días antes del informe que el salario mínimo había aumentado 154% en términos reales desde 2018 y que nominalmente había pasado de aproximadamente 2 mil 800 pesos mensuales a más de 9 mil 500 pesos.

La distinción entre nominal y real es fundamental.

Nominal significa cuánto dinero aparece en pesos.

Real significa cuánto puede comprarse después de descontar la inflación.

Para saber si un trabajador mejoró efectivamente su poder adquisitivo debe utilizarse principalmente la segunda medida.

¿Puede Sheinbaum atribuirse toda esa recuperación salarial?

No.

Y éste es un punto importante al leer el Segundo Informe.

El periodo utilizado por el gobierno comienza en 2018, seis años antes de que Sheinbaum llegara a la Presidencia.

Por tanto, el incremento acumulado del salario mínimo desde 2018 corresponde a una política iniciada durante la administración de López Obrador y continuada durante el gobierno actual.

Eso no invalida el dato.

Pero cambia su interpretación.

Es un resultado acumulado de los gobiernos de la 4T, no exclusivamente de los primeros dos años de Sheinbaum.

¿Qué ocurrió con la pobreza?

La reducción de pobreza es otro de los argumentos centrales del proyecto político de Morena.

El gobierno ha utilizado la cifra de 13.5 millones de personas que salieron de la pobreza durante el periodo previo, asociándola al incremento salarial y a los programas sociales.

Pero nuevamente aparece el problema del periodo.

Ese resultado corresponde principalmente a la comparación acumulada de años anteriores y no debe presentarse como si 13.5 millones hubieran salido de la pobreza durante los primeros dos años del actual gobierno.

La pregunta específica para evaluar a Sheinbaum debe ser:

¿la tendencia continuó entre 2024 y 2026?

Ahí es donde deben utilizarse las mediciones oficiales correspondientes al periodo de su administración.

¿Cómo comprobar si los programas sociales funcionan?

No basta con contar beneficiarios.

Hay al menos cuatro niveles de evaluación.

1. Cobertura

¿Cuántas personas reciben el apoyo?

2. Presupuesto

¿Cuánto dinero cuesta?

3. Focalización

¿Está llegando a la población que debería recibirlo?

4. Resultado

¿Mejoró realmente la condición que pretendía atender?

Éste último es el más importante.

Una beca educativa debería evaluarse también preguntando si:

reduce abandono escolar;

mejora permanencia;

facilita continuar estudiando.

Una pensión debe analizarse en términos de:

ingreso disponible;

pobreza;

seguridad económica.

¿Más beneficiarios significa automáticamente mayor bienestar?

No necesariamente.

El número de beneficiarios mide cobertura, no por sí solo impacto.

Por ejemplo:

un programa puede duplicar beneficiarios, pero entregar un apoyo insuficiente;

otro puede tener menos beneficiarios, pero generar un impacto considerable;

y otro puede entregar recursos sin resolver el problema estructural que pretendía combatir.

Por eso el indicador correcto depende del objetivo del programa.

¿Qué prometió Sheinbaum en salud?

La administración ha colocado como uno de sus principales proyectos la ampliación del primer nivel de atención.

Pocos días antes del informe, Sheinbaum explicó que el gobierno prepara consultorios con atención médica y acceso gratuito a alrededor de 90 medicamentos, con la intención de que el esquema esté funcionando en enero.

Aquí encontramos un buen ejemplo de la diferencia entre resultado y promesa.

Si un servicio todavía está en proceso de implementación, no puede presentarse como un resultado plenamente consumado.

Debe medirse posteriormente.

¿Cómo sabremos si mejoró realmente el sistema de salud?

No solamente contando hospitales.

Hay que revisar:

tiempo promedio para obtener consulta;

abasto efectivo de medicamentos;

número de médicos y especialistas;

cirugías pendientes;

consultas realizadas;

mortalidad prevenible;

cobertura territorial;

tiempo para diagnóstico;

satisfacción del paciente.

Una obra inaugurada puede ser una buena noticia.

Pero un hospital sin personal suficiente no representa el mismo resultado que un hospital operando a plena capacidad.

¿Qué ocurre con vivienda?

La vivienda fue otro de los temas destacados en el Segundo Informe.

Fovissste señaló después del mensaje presidencial que la política presentada busca beneficiar a 12 millones de familias, dentro de una estrategia que combina vivienda, créditos y otras acciones.

Pero nuevamente la evaluación debe dividirse.

Meta anunciada ≠ vivienda terminada.

Crédito otorgado ≠ casa construida.

Vivienda iniciada ≠ vivienda entregada.

Para medir el resultado habrá que revisar avances físicos y financieros.

¿Cómo se evalúan las grandes obras?

Con cuatro preguntas básicas:

¿cuánto se presupuestó?

¿cuánto se gastó?

¿cuánto avance físico existe?

¿qué beneficio produjo?

Esto aplica para:

trenes;

carreteras;

presas;

hospitales;

puertos;

infraestructura energética.

Una obra puede tener 80% de avance financiero y sólo 60% de avance físico.

También puede terminar costando más que el presupuesto inicial.

Por eso los informes de gobierno deben contrastarse posteriormente con la Cuenta Pública y las auditorías.

¿Quién revisa si el gobierno gastó correctamente?

La fiscalización principal corresponde a la Auditoría Superior de la Federación, dependiente de la Cámara de Diputados.

El Informe presidencial dice qué considera el Ejecutivo que hizo.

La Cuenta Pública muestra cómo ejerció los recursos.

Y la ASF revisa posteriormente posibles:

irregularidades;

pagos injustificados;

incumplimientos;

subejercicios;

sobrecostos;

recursos pendientes de aclarar.

Por eso una obra puede aparecer como logro en un informe y, meses después, tener observaciones de auditoría.

No existe contradicción automática: son evaluaciones diferentes.

¿Cómo comprobar entonces cada afirmación del Segundo Informe?

Una forma sencilla es no depender de una sola fuente.

Afirmación gubernamentalFuente para contrastarla
Bajó la pobrezaINEGI
Aumentó el empleoINEGI / IMSS
Subieron salariosConasami / INEGI
Bajaron homicidiosSESNSP / fiscalías
Creció la economíaINEGI
Aumentó inversión extranjeraSecretaría de Economía
Bajó inflaciónINEGI
Peso estableBanco de México
Mejoró saludSecretaría de Salud + indicadores de atención
Avanzaron obrasDependencias + Cuenta Pública
Se gastó correctamenteASF
Mejoró educaciónSEP / indicadores educativos

Esta metodología evita un problema frecuente:

pedirle al mismo gobierno que sea simultáneamente actor, fuente y evaluador de sus resultados.

¿Qué cifras del informe requieren especial cuidado?

Principalmente aquellas que utilizan periodos que comenzaron antes del actual gobierno.

Por ejemplo:

Salario mínimo desde 2018

Es un resultado acumulado de ocho años de política salarial, no únicamente de Sheinbaum.

Pobreza desde 2018

También abarca fundamentalmente el sexenio anterior.

Obras heredadas

Algunas fueron diseñadas o iniciadas antes de octubre de 2024.

Programas sociales

Algunos son nuevos y otros son continuidad de programas anteriores.

Eso no significa que el gobierno actual no tenga mérito o responsabilidad.

Significa que debemos diferenciar:

continuidad

de

resultado propio.

¿Cuáles sí son indicadores especialmente útiles para medir a Sheinbaum?

Los que permiten comparar directamente:

septiembre/octubre de 2024 vs. 2026.

Por ejemplo, el promedio diario de homicidios.

El dato oficial compara 86.9 homicidios diarios en septiembre de 2024 contra 42.5 en julio de 2026.

Ésa es una comparación mucho más directamente vinculada al periodo presidencial actual que una cifra que comienza en 2018.

Lo mismo debería hacerse con:

empleo;

PIB;

inversión;

inflación;

pobreza laboral;

salud;

educación.

¿Qué indicadores pueden engañar si se observan solos?

Prácticamente todos.

El peso

Un peso fuerte puede abaratar importaciones, pero reduce la cantidad de pesos que reciben familias por cada dólar de remesas.

Salario mínimo

Puede crecer mientras parte de la población continúa en informalidad.

PIB

Puede aumentar mientras el crecimiento por habitante permanece débil.

Inversión extranjera

Puede alcanzar récords mientras la inversión nacional tiene un comportamiento distinto.

Homicidios

Pueden bajar mientras la extorsión sigue siendo un problema.

La evaluación correcta requiere observar varios indicadores simultáneamente.

¿El Segundo Informe contiene promesas o resultados?

Contiene ambos.

Y deben separarse.

Resultados

Son hechos que ya ocurrieron y pueden medirse.

Ejemplo:

el promedio diario de homicidios registrado en julio de 2026.

Acciones en proceso

Ya comenzaron, pero todavía no concluyen.

Ejemplo:

una obra actualmente en construcción.

Metas

Son resultados que el gobierno espera conseguir.

Ejemplo:

cantidad de viviendas que pretende construir.

Promesas

Compromisos cuyo cumplimiento sólo podrá evaluarse posteriormente.

Esta clasificación es importante porque una meta anunciada no debe sumarse estadísticamente como un logro terminado.

¿Qué está confirmado y qué requiere más evaluación?

AfirmaciónLectura correcta
El promedio diario de homicidios cayó 51% entre septiembre de 2024 y julio de 2026Respaldado por cifras oficiales
Eso significa que terminó la inseguridadNo
La IED del primer semestre de 2026 alcanzó 34,968 mddDato reportado oficialmente
Eso demuestra por sí solo que toda la economía está fuerteNo
El salario mínimo ha recuperado poder adquisitivo desde 2018
Toda esa recuperación ocurrió bajo SheinbaumNo
Millones salieron de la pobreza desde 2018Sí, según las mediciones utilizadas por el gobierno
Todo ese descenso corresponde al gobierno de SheinbaumNo
Existen nuevos programas y proyectos de salud, vivienda e infraestructura
Todas sus metas ya fueron cumplidasNo; varias siguen en ejecución
Un Informe presidencial basta para comprobar el desempeñoNo

¿México avanzó entonces durante los primeros dos años de Sheinbaum?

La evidencia disponible permite identificar avances concretos en determinados indicadores, especialmente la reducción del promedio diario de homicidios y algunos datos de inversión y mercado laboral.

Pero la respuesta completa no puede reducirse a “sí” o “no”.

México puede avanzar en seguridad homicida y tener problemas de extorsión.

Puede atraer inversión extranjera y simultáneamente registrar un crecimiento económico modesto.

Puede elevar salarios y mantener una elevada informalidad.

Puede aumentar el gasto social sin que todos los servicios públicos mejoren al mismo ritmo.

Eso es precisamente lo que un balance independiente debe mostrar.


El Segundo Informe de Claudia Sheinbaum sirve para conocer qué considera su gobierno que ha funcionado y qué promete hacer durante el resto del sexenio. No es, por sí mismo, una auditoría independiente de esos resultados.

Hay datos verificables que favorecen el balance presidencial. El más claro es la reducción de aproximadamente 51% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y julio de 2026. También existen cifras favorables de inversión extranjera y empleo.

Pero otros argumentos requieren contexto. Los avances en pobreza y buena parte de la recuperación del salario mínimo comenzaron antes de esta administración; varias obras todavía están en ejecución y algunas políticas de salud y vivienda siguen siendo metas cuyo resultado sólo podrá medirse posteriormente.

Por eso, la mejor forma de comprobar si México realmente avanzó no es preguntar cuántos logros enumeró la Presidenta.

Hay que preguntar qué indicador cambió, desde cuándo cambió, cuánto cambió, quién lo midió y si el ciudadano puede percibir ese cambio en su ingreso, seguridad y servicios públicos.

Un informe dice lo que hizo el gobierno; los indicadores independientes permiten saber qué consiguió.

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