Morena ya discute candidaturas de 2027 sin definir todas sus reglas

Morena ya mueve sus candidaturas rumbo a las elecciones de 2027, aunque todavía afina requisitos, alianzas y procesos internos. ¿Por qué comenzó tan pronto?

La carrera electoral de 2027 ya comenzó dentro de Morena, aunque formalmente las campañas están lejos. El partido aprobó desde marzo lineamientos generales para seleccionar candidaturas y en junio abrió el registro para las 17 gubernaturas en disputa. Sin embargo, todavía quedan decisiones importantes: requisitos específicos para otros cargos, definición de coaliciones con PT y PVEM, filtros finales de aspirantes y las convocatorias que formalizarán cada candidatura. Esa diferencia entre “reglas generales” y “reglas completamente cerradas” explica por qué ya hay cientos de aspirantes moviéndose mientras una parte del procedimiento sigue afinándose.


Primero: ¿es cierto que Morena todavía no tiene reglas?

No exactamente.

Morena sí tiene ya un marco general.

El Consejo Nacional aprobó el 7 de marzo lineamientos para la selección de candidaturas rumbo a 2027. Entre otras decisiones, estableció mecanismos para elegir coordinaciones estatales y criterios para las diputaciones federales.

Además, sus Estatutos contemplan desde antes mecanismos como la encuesta, elección interna e insaculación, dependiendo del tipo de candidatura.

Lo que todavía no está completamente cerrado es cómo aterrizarán todas esas reglas en cada cargo y territorio.

Por ejemplo, a principios de agosto la Comisión Nacional de Elecciones aplazó hasta finales del mes el registro para diputaciones federales y alcaldías y anunció que existirían requisitos específicos distintos de los establecidos para quienes buscan gubernaturas.

Así que la fotografía correcta es:

hay reglas generales, pero todavía faltan definiciones particulares.

¿Qué se elige en 2027?

La elección intermedia será enorme.

Además de la renovación de la Cámara de Diputados, habrá elecciones locales y estarán en juego 17 gubernaturas.

Eso convierte a 2027 en la primera gran prueba electoral nacional del sexenio de Claudia Sheinbaum.

Para Morena no solamente estará en disputa conservar posiciones.

También deberá demostrar si puede mantener la coalición electoral que le permitió construir amplias mayorías en elecciones anteriores.

Y tendrá que resolver una dificultad adicional:

administrar una enorme cantidad de aspirantes.

¿Por qué empezó tan temprano?

Porque una candidatura competitiva no se construye cuando empieza oficialmente la campaña.

Antes hay que resolver:

quién quiere competir;

quién tiene reconocimiento;

quién tiene estructura territorial;

quién puede ganar una encuesta;

quién genera rechazo;

quién cumple los requisitos;

y quién puede mantener unido al partido.

Morena comenzó desde junio el registro para las llamadas Coordinaciones Estatales de Defensa de la Transformación en las 17 entidades donde se renovará la gubernatura.

Para agosto, el proceso había atraído 277 aspirantes, según información publicada sobre la selección interna.

Eso permite entender la magnitud del problema.

No se trata únicamente de elegir 17 personas.

Se trata de conseguir que quienes pierdan acepten el resultado.

¿Qué es una “Coordinación de Defensa de la Transformación”?

Aquí aparece una de las partes más polémicas.

Morena sostiene que estas coordinaciones corresponden a un proceso político interno, no a una candidatura electoral formal.

En procesos anteriores, sin embargo, quienes resultaron seleccionados como coordinadores posteriormente terminaron convirtiéndose en candidatos.

Morena, PT y PVEM defendieron en junio que la selección de coordinaciones todavía no constituía formalmente una fase electoral.

La distinción importa porque los tiempos legales de las precampañas y campañas todavía no han comenzado.

Entonces, ¿son candidatos o no?

Formalmente, todavía no.

Ésa es la respuesta jurídica más prudente.

Una persona puede buscar una coordinación partidista y posteriormente convertirse en candidata.

Pero mientras no exista el procedimiento electoral correspondiente y el registro ante la autoridad, no debe presentarse jurídicamente como candidato.

Políticamente, la frontera es mucho menos clara.

Si alguien:

recorre municipios;

se reúne con militantes;

incrementa su presencia pública;

busca posicionamiento;

y posteriormente participa en una encuesta que puede llevarlo a la candidatura,

es evidente que existe una dimensión electoral.

Precisamente por eso Morena ha impuesto restricciones a sus aspirantes.

¿Qué no pueden hacer los aspirantes?

Entre los candados divulgados para quienes buscan las coordinaciones estatales se encuentran restricciones como:

no utilizar espectaculares;

evitar ataques contra compañeros;

no incurrir en determinadas prácticas de promoción anticipada;

y cumplir filtros jurídicos y partidistas.

El objetivo es doble.

Por un lado:

evitar una guerra interna.

Por otro:

reducir el riesgo de sanciones electorales.

Porque una actividad partidista puede convertirse en un problema jurídico si, por sus características, termina considerándose un acto anticipado de precampaña o campaña.

¿Por qué hay tantos aspirantes?

Porque Morena se ha convertido en el partido con mayor capacidad electoral del país y eso hace que obtener una candidatura pueda resultar muy atractivo.

Pero también existe un factor estructural.

En varios estados, ganar la interna de Morena puede colocar al aspirante automáticamente entre los favoritos de la elección constitucional.

Eso provoca que políticos provenientes de:

Morena;

otros partidos;

gobiernos locales;

Congreso;

gabinetes estatales;

administración federal

busquen entrar en la competencia.

Los propios Estatutos permiten que determinadas candidaturas sean ocupadas por perfiles externos.

Por eso la disputa no necesariamente ocurre únicamente entre militantes históricos.

¿Las encuestas decidirán las gubernaturas?

Las encuestas serán una herramienta central.

Morena ha utilizado durante años este mecanismo para resolver candidaturas uninominales, incluyendo gubernaturas.

Sus Estatutos contemplan expresamente el método de encuesta dentro de los procedimientos de selección.

Pero decir:

“ganará simplemente quien tenga más puntos”

puede simplificar demasiado el proceso.

Antes intervienen filtros, requisitos y decisiones de los órganos partidistas.

Además, el partido debe cumplir reglas relacionadas con género y otros criterios aplicables a sus postulaciones.

¿Por qué entonces todos quieren aparecer bien posicionados desde ahora?

Porque una encuesta depende en gran medida del reconocimiento.

Un aspirante desconocido tiene una desventaja evidente frente a alguien que lleva meses apareciendo en medios, recorriendo municipios o participando en reuniones políticas.

De ahí surge una paradoja:

Morena pide a los aspirantes que no hagan campaña anticipada, pero al mismo tiempo los coloca en un proceso donde necesitan construir suficiente posicionamiento para ganar una encuesta.

Ésa es una de las tensiones centrales del modelo.

¿Qué papel juega la regla contra el nepotismo?

Uno importante.

Morena decidió aplicar desde 2027 una prohibición interna para evitar que familiares inmediatos sucedan a determinados funcionarios en las candidaturas, aunque la reforma constitucional federal sobre nepotismo electoral entrará plenamente en vigor después. La propia presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido públicamente la existencia de esa regla interna.

Esto significa que Morena decidió ponerse un candado político antes de que la restricción constitucional correspondiente sea exigible de la misma manera en todo el sistema electoral.

Y ese candado puede afectar aspiraciones concretas.

¿Qué busca evitar Morena con esa regla?

Una crítica muy frecuente en la política mexicana:

que los cargos públicos se hereden entre familiares.

Por ejemplo:

gobernador → esposa;

alcalde → hermano;

senador → hijo;

presidente municipal → cónyuge.

Morena intenta impedir que esas sucesiones aparezcan en sus propias boletas de 2027.

El problema será aplicar la regla de manera uniforme.

Porque cada candidatura bloqueada puede provocar un conflicto local.

¿Y la reelección?

Es otra pieza del rompecabezas.

La selección de candidaturas legislativas y municipales tendrá que considerar las disposiciones legales vigentes, las reformas aprobadas y las reglas internas del partido.

Por eso las reglas para una gubernatura no necesariamente serán idénticas a las utilizadas para:

diputaciones;

presidencias municipales;

regidurías;

congresos locales.

Morena precisamente anunció que los requisitos para diputaciones federales y alcaldías tendrían particularidades respecto de los establecidos para gubernaturas.

¿Morena irá junto con PT y Verde en todos los estados?

Todavía no puede darse por hecho.

Ésta es probablemente una de las definiciones pendientes más importantes.

Morena, PT y PVEM iniciaron conjuntamente el proceso rumbo a las 17 gubernaturas, pero las propias dirigencias reconocieron que aún no estaba definido en cuáles estados competirían en coalición.

La dirigencia del Verde expresó la aspiración de caminar juntos en las 17.

Pero aspirar a una alianza no significa que ya esté firmada.

¿Por qué podrían separarse?

Porque los intereses nacionales y locales no siempre coinciden.

Un partido puede apoyar a Morena para la Presidencia o en el Congreso y, al mismo tiempo, considerar que tiene suficiente fuerza para competir por una gubernatura.

Ahí empiezan las negociaciones:

¿quién pone candidato?

¿en qué estado?

¿qué recibe cada partido?

¿qué ocurre con alcaldías y diputaciones?

En una coalición, la candidatura principal puede convertirse en moneda de negociación para decenas de posiciones menores.

¿Por qué las gubernaturas se están resolviendo antes?

Porque son las candidaturas políticamente más complejas.

Una gubernatura implica:

estructura estatal;

grupos internos;

alcaldes;

legisladores;

gobernador saliente;

dirigencia nacional;

aliados;

y aspirantes con recursos y reconocimiento.

Resolverlas temprano permite al partido intentar contener conflictos antes de que empiece formalmente la elección.

La apuesta parece ser:

primero ordenar las gubernaturas; después acomodar el resto del tablero.

¿Qué riesgo existe si Morena decide demasiado pronto?

Que la candidatura se desgaste.

Una persona definida muchos meses antes de la campaña queda expuesta a:

ataques opositores;

investigaciones;

errores propios;

desgaste mediático;

conflictos internos.

Además, los aspirantes derrotados tienen mucho tiempo para decidir si permanecen en el partido o buscan otra opción.

Por eso adelantar la definición tiene ventajas, pero también costos.

¿Y qué riesgo existe si decide demasiado tarde?

El contrario:

una guerra interna prolongada.

Cuando cinco, seis o diez aspirantes mantienen sus estructuras activas durante meses, aumentan las posibilidades de:

ataques;

filtraciones;

acusaciones;

rupturas;

operaciones políticas.

Morena parece apostar por resolver temprano las posiciones más importantes para después dedicar el resto del tiempo a reconstruir la unidad.

¿Por qué la “unidad” aparece tanto en el discurso?

Porque ése puede ser el principal problema del partido rumbo a 2027.

El Consejo Nacional llamó expresamente a evitar que intereses personales se coloquen por encima del proyecto político cuando aprobó sus lineamientos en marzo.

La razón es práctica.

En un partido dominante, la competencia más dura puede ocurrir dentro del propio partido, no necesariamente contra la oposición.

Si cuatro aspirantes creen que pueden ganar una gubernatura y solamente uno obtiene la candidatura, quedan tres grupos inconformes.

La pregunta es qué harán después.

¿Pueden irse a otro partido?

En determinadas circunstancias, sí.

La legislación electoral y las reglas de cada partido establecen requisitos y plazos, pero políticamente la migración de aspirantes derrotados es un riesgo conocido.

PT, Verde, Movimiento Ciudadano u otras fuerzas pueden encontrar atractivo incorporar a una figura con estructura territorial que perdió una interna.

Por eso para Morena no basta con seleccionar al candidato más competitivo.

Necesita conseguir que los demás no rompan.

¿Quién decide finalmente las candidaturas?

Morena cuenta con órganos internos responsables del proceso, entre ellos la Comisión Nacional de Elecciones.

Sus Estatutos establecen que las convocatorias son emitidas por el Comité Ejecutivo Nacional a propuesta de esa Comisión y contemplan diferentes instancias y mecanismos dependiendo de la elección.

Eso significa que las encuestas no funcionan completamente aisladas del aparato partidista.

Hay reglas, órganos, registros, filtros y procedimientos que rodean el resultado.

¿Puede la dirigencia simplemente escoger a quien quiera?

No debería describirse de esa manera.

La dirigencia está obligada a actuar conforme a:

Estatutos;

convocatorias;

acuerdos internos;

legislación electoral;

principios constitucionales.

Además, los partidos tienen derecho de autoorganización, pero esa autonomía no significa que puedan ignorar sus propias reglas.

El INE reconoce los documentos básicos de Morena y éstos establecen los procedimientos de selección.

¿Qué puede hacer un aspirante si considera injusto el proceso?

Existen mecanismos internos de impugnación y, dependiendo del caso, vías ante autoridades electorales.

Esto es importante.

Las decisiones partidistas no están completamente fuera del control jurídico.

Un militante puede cuestionar, por ejemplo:

incumplimiento de convocatoria;

violaciones a derechos político-electorales;

aplicación desigual de reglas;

exclusiones que considere indebidas.

Después corresponderá a las instancias competentes determinar si existe o no una violación.

¿Entonces Morena está haciendo precampaña antes de tiempo?

No puede afirmarse de manera general que todo el proceso constituya ilegalmente una precampaña.

Morena sostiene que se trata de un proceso interno para elegir coordinaciones políticas.

Pero especialistas y análisis periodísticos han señalado la tensión que existe entre estas actividades y los tiempos legales del proceso electoral.

La legalidad no depende solamente del nombre utilizado.

Importan los actos concretos.

Una reunión interna no es lo mismo que un espectacular dirigido a todo el electorado.

Y una actividad partidista tampoco equivale automáticamente a pedir el voto.

¿Por qué importa tanto la palabra “coordinador”?

Porque permite separar formalmente dos momentos:

2026: coordinador partidista.

2027: candidato electoral.

La idea es que la persona seleccionada organice políticamente al movimiento antes de convertirse, llegado el momento legal, en candidata.

Pero precisamente porque históricamente existe una conexión entre ambas figuras, cada movimiento de los aspirantes queda bajo observación.

¿Qué falta todavía por definir?

Aunque Morena ya avanzó considerablemente, permanecen varios asuntos relevantes:

  • las candidaturas definitivas;
  • los resultados de las encuestas;
  • los requisitos particulares de algunos cargos;
  • las coaliciones estado por estado con PT y PVEM;
  • la distribución final de candidaturas;
  • las convocatorias correspondientes;
  • los ajustes necesarios para cumplir paridad y demás reglas electorales.

Por eso sería incorrecto afirmar que Morena entra a 2027 sin reglas.

Pero también sería incorrecto decir que todo está decidido.

¿Por qué 2027 es tan importante para Claudia Sheinbaum?

Porque será la primera elección federal intermedia de su gobierno.

En ella se medirá:

la fuerza electoral de Morena después de tres años de gobierno;

la capacidad de conservar la mayoría legislativa;

el control territorial del partido;

la relación con PT y Verde;

y el desempeño político de la administración federal.

Además, 17 gubernaturas pueden modificar profundamente el mapa político nacional.

Por eso lo que Morena está organizando en 2026 no es solamente una lista de candidatos.

Está construyendo la estructura con la que llegará a la primera gran evaluación electoral del sexenio.

¿Qué está confirmado?

AfirmaciónSituación
Morena ya aprobó lineamientos generales rumbo a 2027
Los aprobó desde marzo de 2026
Ya inició procesos para las 17 gubernaturas
Ya existen candidaturas oficiales registradas para esas gubernaturasNo
Morena utiliza la figura de coordinaciones estatales
Las encuestas tendrán un papel central
Morena prohibió internamente determinadas sucesiones familiares para 2027
Todos los requisitos para todos los cargos quedaron definidos desde marzoNo
Morena, PT y PVEM ya acordaron competir juntos en las 17 gubernaturasNo está cerrado
Todo aspirante a coordinador es jurídicamente candidatoNo
Morena puede ignorar sus Estatutos para escoger candidatosNo
La elección intermedia será una prueba central para el gobierno de SheinbaumPolíticamente, sí

Entonces, ¿por qué ya hablan de candidatos?

Porque el calendario político corre más rápido que el calendario electoral.

Las campañas necesitan meses.

Las alianzas necesitan negociación.

Las encuestas requieren posicionamiento.

Y las fracturas internas necesitan tiempo para cerrarse.

Para Morena, esperar hasta 2027 significaría intentar resolver simultáneamente cientos de candidaturas, 17 gubernaturas y las negociaciones con sus aliados.

Por eso empezó antes.

El reto es hacerlo sin cruzar la frontera entre organización partidista legítima y promoción electoral anticipada.


La aparente contradicción tiene una explicación sencilla:

Morena no está empezando desde cero ni carece de reglas, pero tampoco ha terminado de definir todo el proceso de 2027.

Desde marzo cuenta con lineamientos generales; desde junio comenzó a registrar aspirantes a las gubernaturas y durante agosto continúa afinando procedimientos para otros cargos.

Mientras tanto, los aspirantes ya recorren territorios, construyen reconocimiento y buscan colocarse en las encuestas.

Y ahí está el verdadero problema político.

Morena necesita saber quién puede ganar afuera, pero antes tendrá que resolver quién puede ganar adentro sin dividir al partido.

Porque en 2027 no sólo estará en juego cuántas gubernaturas, alcaldías o diputaciones conserva.

También se comprobará si el partido que logró concentrar una enorme cantidad de poder electoral puede administrar el problema que ese mismo éxito creó:

demasiados aspirantes para muy pocas candidaturas.

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