El robo de hidrocarburos en México dejó de limitarse a perforar ductos y vender combustible extraído ilegalmente. Aseguramientos realizados entre 2019 y 2026 muestran que algunos grupos criminales construyeron centros clandestinos con maquinaria industrial para almacenar, procesar y convertir petróleo crudo en diésel artesanal, nafta, solventes y otros productos.
El huachicol ya no consiste solamente en perforar ductos
Durante años, el huachicol fue identificado principalmente con la instalación de tomas clandestinas, la extracción de gasolina o diésel de los ductos de Pemex y su posterior distribución en pipas, bidones o puntos de venta ilegales.
Ese modelo comenzó a transformarse.
Una investigación publicada por El Universal documenta que grupos dedicados al robo de hidrocarburos avanzaron hacia la instalación de centros clandestinos de almacenamiento, destilación y procesamiento, algunos con infraestructura industrial suficiente para manejar millones de litros.
Los aseguramientos realizados en diferentes estados muestran una evolución: de los patios utilizados para guardar combustible robado se pasó a instalaciones con reactores, tuberías, contenedores, cuartos de máquinas y equipos capaces de separar o transformar distintos productos derivados del petróleo.
Aunque suelen ser llamadas minirrefinerías, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que técnicamente sería más adecuado describirlas como centros de procesamiento, pues no necesariamente cumplen con todas las características de una refinería convencional.
La diferencia de nombre no reduce la gravedad del fenómeno: el crimen organizado ya no sólo roba el combustible terminado, también intenta procesar el petróleo crudo que obtiene ilegalmente.
¿Cómo evolucionó el negocio de los huachicoleros?
El cambio ocurrió de manera gradual.
En una primera etapa, los grupos criminales se concentraron en extraer combustible de los ductos y colocarlo rápidamente en el mercado clandestino. El negocio dependía de tres elementos:
- Localizar y perforar los ductos.
- Transportar el producto en pipas o vehículos adaptados.
- Encontrar compradores dispuestos a adquirir combustible robado.
Con el tiempo, algunas organizaciones incorporaron patios de almacenamiento, centros de rebombeo y propiedades desde las cuales podían concentrar grandes cantidades de hidrocarburos.
El siguiente paso fue más complejo: adquirir maquinaria para procesar el petróleo y obtener productos que pudieran venderse como combustibles, solventes o insumos industriales.
De acuerdo con la investigación, antes de 2022 los aseguramientos se concentraban principalmente en centros de almacenamiento y distribución masiva. Los casos posteriores comenzaron a mostrar instalaciones con mayor capacidad técnica y logística.
| Etapa del negocio | Características |
|---|---|
| Robo directo | Perforación de ductos y extracción de gasolina, diésel o crudo |
| Almacenamiento | Patios, bodegas, tanques y predios para concentrar el producto |
| Rebombeo | Traslado entre contenedores y pipas para su distribución |
| Procesamiento | Uso de maquinaria para separar o transformar hidrocarburos |
| Comercialización | Venta mediante redes clandestinas y posibles fachadas empresariales |
El resultado es un modelo criminal más sofisticado, con mayor inversión y capacidad para controlar distintas partes de la cadena ilegal.
¿Qué pueden producir las minirrefinerías clandestinas?
Las instalaciones aseguradas no necesariamente producen combustibles con los estándares de una refinería formal.
Sin embargo, las investigaciones mencionadas por El Universal señalan que algunas podían obtener productos como:
- Diésel artesanal o alternativo.
- Nafta ligera.
- Solventes.
- Aceites tratados.
- Combustóleo ligero.
- Otros derivados obtenidos mediante el procesamiento ilegal de crudo.
El producto puede tener menor calidad, presentar impurezas o no cumplir con normas de seguridad y ambientales. Aun así, puede ser comercializado ilegalmente entre transportistas, industrias, intermediarios o compradores que buscan precios inferiores a los del mercado formal.
El negocio también permite a los grupos criminales aprovechar el petróleo crudo que, sin procesamiento, resulta más difícil de colocar directamente entre consumidores.
¿Dónde han encontrado centros clandestinos de procesamiento?
El reportaje identifica aseguramientos en por lo menos seis estados: Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz.
| Lugar | Fecha reportada | Tipo de instalación | Hidrocarburo asegurado |
|---|---|---|---|
| Tlahuelilpan, Hidalgo | Marzo de 2019 | Centro de almacenamiento ilegal | 40 mil litros |
| Cuautepec de Hinojosa, Hidalgo | Noviembre de 2021 | Almacenamiento y rebombeo | 56 mil litros |
| Degollado, Jalisco | Septiembre de 2022 | Almacenamiento y destilación artesanal | 85 mil litros |
| García, Nuevo León | Mayo de 2023 | Almacenamiento y destilación artesanal | 120 mil litros |
| Coatzacoalcos, Veracruz | Junio de 2025 | Instalación de procesamiento a pequeña escala | Más de 500 mil litros |
| San Juan del Río, Querétaro | Septiembre de 2025 | Centro clandestino de procesamiento | Cantidad no precisada |
| Reynosa, Tamaulipas | Julio de 2026 | Minirrefinería clandestina | 3 millones 769 mil 500 litros |
| Reynosa, Tamaulipas | Julio de 2026 | Planta clandestina de destilación | 109 mil 400 litros |
La secuencia muestra que no se trata de un hallazgo aislado. Los aseguramientos han aumentado en capacidad, complejidad y volumen de hidrocarburos.
El caso más reciente documentado ocurrió en Reynosa, Tamaulipas, donde las autoridades localizaron dos instalaciones industriales. La principal se encontraba en la Brecha El Becerro, aproximadamente a 1.5 kilómetros de un cuartel de la Guardia Nacional.
En ese sitio se reportó el aseguramiento de 3 millones 769 mil 500 litros de hidrocarburo. En otra planta clandestina de la misma ciudad se localizaron 109 mil 400 litros.
¿Cómo consiguen la maquinaria?
Uno de los elementos más inquietantes es que parte del equipo necesario puede adquirirse mediante plataformas comerciales en internet.
La investigación señala que en páginas globales de comercio electrónico se ofrecen minirrefinerías, columnas de destilación y equipos relacionados con precios que dependen de su capacidad.
Un especialista consultado por el periódico explicó que una instalación básica puede costar alrededor de 2 mil 500 dólares, mientras que equipos de mayor tamaño pueden ubicarse entre 40 mil y 80 mil dólares.
También indicó que una planta adquirida en el extranjero puede enviarse por barco desarmada y tardar entre tres meses y medio y cuatro meses en llegar.
El acceso a la maquinaria no significa que cualquiera pueda ponerla en funcionamiento. Para operarla se requieren conocimientos técnicos, personal capacitado y especialistas en procesos químicos o petroquímicos.
No obstante, la disponibilidad comercial de los equipos reduce una barrera que antes dificultaba la instalación de estos centros clandestinos.
¿Existe un vacío legal para comprar una minirrefinería?
El reportaje advierte que la legislación mexicana regula la construcción y operación de refinerías, pero no contempla con suficiente precisión todas las dimensiones o características de una minirrefinería.
Tampoco existirían restricciones generales para comprar, importar o transportar maquinaria industrial de este tipo cuando los equipos no están clasificados como armas, drogas o mercancías prohibidas.
La ilegalidad aparece cuando la maquinaria es utilizada para:
- Procesar hidrocarburos robados.
- Operar sin permisos.
- Evadir controles fiscales.
- Fabricar productos fuera de las normas.
- Ocultar el origen y destino del combustible.
- Comercializar derivados obtenidos ilícitamente.
El problema, por tanto, no es necesariamente la existencia del equipo, sino el uso clandestino que se le da y la falta de controles capaces de detectar para qué fue importado.
¿Cómo ocultan estas instalaciones?
Los complejos clandestinos requieren espacio, acceso para vehículos y capacidad para almacenar grandes volúmenes. Por ello, no siempre pueden instalarse en lugares completamente improvisados.
La investigación identifica diferentes mecanismos para ocultarlos:
- Predios rurales alejados de zonas habitadas.
- Parques industriales abandonados.
- Instalaciones cercanas a complejos petroquímicos.
- Propiedades presentadas como bodegas o centros de almacenamiento.
- Fachadas relacionadas con actividades ganaderas, industriales o de reciclaje.
- Traslado del combustible en pipas vinculado aparentemente con empresas formales.
Una de las instalaciones fue localizada en San Juan del Río, Querétaro, bajo la apariencia de una actividad ganadera. En otros casos se utilizaron predios industriales o áreas con infraestructura previa.
La existencia de tuberías, tanques y movimientos de vehículos puede pasar menos inadvertida cuando el inmueble aparenta desarrollar una actividad industrial legítima.
¿Qué pasó con la minirrefinería encontrada en Coatzacoalcos?
El caso de Coatzacoalcos muestra que asegurar una instalación no necesariamente conduce a su desmantelamiento inmediato.
La propiedad fue intervenida en junio de 2025 cerca del complejo petroquímico de Pemex La Cangrejera. En el lugar fueron encontrados equipos, reactores, tuberías, contenedores y cuartos de máquinas.
Las autoridades informaron que la instalación podía producir diésel artesanal, nafta ligera, solventes, aceites tratados y otros productos derivados del procesamiento ilegal de hidrocarburos.
También se recuperaron más de 500 mil litros de petróleo crudo y se localizaron cinco contenedores con capacidad superior a 80 mil litros, además de otros depósitos instalados en un cerro.
Sin embargo, doce meses después del aseguramiento, el inmueble permanecía prácticamente intacto, bajo vigilancia de policías estatales y sin nuevas diligencias visibles.
Un elemento asignado al lugar explicó que la instalación no operaba, que no había trabajadores ni propietarios y que los agentes únicamente mantenían el resguardo.
La falta de desmantelamiento abre varias preguntas:
- ¿Quién es legalmente responsable de retirar la maquinaria?
- ¿Por qué no se han realizado nuevas diligencias?
- ¿Cuánto cuesta mantener vigilancia permanente?
- ¿Qué ocurrirá con el equipo y los hidrocarburos asegurados?
- ¿Puede utilizarse nuevamente la instalación?
El caso también enfrentó problemas judiciales. La Fiscalía General de la República detuvo a dos presuntos responsables, pero un juez federal los dejó en libertad en febrero de 2026 por falta de pruebas.
¿Por qué las minirrefinerías representan un nuevo riesgo?
El fenómeno cambia la dimensión del huachicol.
Una toma clandestina puede servir para extraer combustible durante determinado periodo. Una instalación de procesamiento, en cambio, exige inversión, protección, especialistas, redes de transporte y compradores.
Esto significa que detrás de una minirrefinería pueden existir estructuras con capacidad para:
- Importar maquinaria.
- Contratar personal con conocimientos técnicos.
- Controlar predios industriales.
- Transportar grandes cantidades de crudo.
- Comercializar productos derivados.
- Crear empresas o actividades de fachada.
- Mantener protección durante periodos prolongados.
Además del daño económico a Pemex, estas instalaciones generan riesgos de incendios, explosiones, contaminación del suelo y afectaciones a las comunidades cercanas.
Al operar fuera de cualquier norma, no existen garantías sobre el mantenimiento de las instalaciones, el manejo de residuos o la calidad de los productos obtenidos.
Lo publicado y lo que falta comprobar
La investigación permite identificar una evolución en las instalaciones aseguradas, pero no responde todas las preguntas sobre las redes que las operan.
| Señalamiento | Situación |
|---|---|
| Se han encontrado centros clandestinos de procesamiento en varios estados | Documentado por los aseguramientos recopilados |
| Algunas instalaciones pueden producir derivados del petróleo | Reportado por autoridades e investigadores |
| La maquinaria puede adquirirse en internet | Documentado mediante ofertas en plataformas comerciales |
| Existen equipos con precios desde 2 mil 500 dólares | Estimación proporcionada por un especialista |
| Los grupos criminales importan directamente todas las máquinas | No está acreditado para cada caso |
| Una misma organización controla todas las instalaciones | No fue demostrado |
| Existe participación de funcionarios públicos | El reportaje no presenta pruebas directas |
| Todo el producto obtenido se vende como gasolina o diésel | No está comprobado; también pueden obtenerse solventes y otros derivados |
| Las autoridades han desmantelado todas las plantas aseguradas | El caso de Coatzacoalcos muestra lo contrario |
| Se conoce el destino final de todos los combustibles procesados | No fue precisado |
Preguntas frecuentes
¿Qué es una minirrefinería clandestina?
Es una instalación no autorizada que utiliza maquinaria, tanques y procesos industriales para separar, transformar o tratar petróleo crudo y otros hidrocarburos.
¿Son iguales a una refinería de Pemex?
No. Su escala, tecnología, capacidad y controles son diferentes. Por ello, autoridades federales han preferido describirlas como centros clandestinos de procesamiento.
¿Qué productos pueden obtener?
Las instalaciones investigadas podían producir diésel artesanal, nafta ligera, solventes, aceites tratados y combustóleo ligero, entre otros derivados.
¿Dónde han sido localizadas?
El reportaje identifica casos en Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz.
¿Cuál ha sido el aseguramiento más grande?
El mayor volumen mencionado corresponde a una instalación localizada en Reynosa, Tamaulipas, donde fueron asegurados 3 millones 769 mil 500 litros de hidrocarburo.
¿Es ilegal comprar la maquinaria?
La compra de maquinaria industrial no es necesariamente ilegal. El delito aparece cuando se emplea para procesar hidrocarburos robados, operar sin autorizaciones o comercializar productos ilícitos.
¿Por qué no desmantelaron la instalación de Coatzacoalcos?
La publicación no ofrece una explicación oficial completa. El inmueble permanecía bajo resguardo y aparentemente seguía considerado parte de una investigación.
El huachicol dejó de ser únicamente un delito cometido con perforaciones, mangueras y pipas.
Los aseguramientos muestran el surgimiento de una industria criminal capaz de almacenar petróleo, importar maquinaria, contratar operadores y transformar hidrocarburos en productos comercializables.
La evolución también expone las debilidades de las autoridades: controles insuficientes sobre la maquinaria, investigaciones que no siempre logran sostener acusaciones y complejos asegurados que permanecen intactos durante meses.
El problema ya no consiste sólo en localizar quién perfora los ductos. Ahora también es necesario identificar quién financia las plantas, quién aporta los conocimientos técnicos y quién compra el combustible que sale de ellas.




Deja un comentario