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¿Por qué Claudia Sheinbaum acusa a la DEA de mantener un “doble discurso”?

Claudia Sheinbaum considera contradictorio que el director de la DEA, Terrance Cole, presente a Omar García Harfuch como un “socio de confianza” de Estados Unidos y, al mismo tiempo, haya hecho señalamientos sobre presuntos vínculos entre integrantes del gobierno mexicano, políticos y organizaciones del narcotráfico. Para la Presidenta, ambos mensajes muestran una inconsistencia en la manera en que la agencia estadounidense habla públicamente de México.

La controversia surgió después de la participación de García Harfuch en la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), celebrada en Buenos Aires. Ahí, Cole elogió públicamente al secretario de Seguridad mexicano y lo describió como un aliado confiable. Apenas semanas antes, sin embargo, había hablado de una “conexión mortal” entre los cárteles y sectores del gobierno mexicano.


¿Qué dijo exactamente Claudia Sheinbaum?

El cuestionamiento surgió durante la conferencia presidencial del 19 de agosto de 2026.

Una periodista planteó a Sheinbaum la aparente contradicción: el director de la DEA acababa de elogiar a García Harfuch en Argentina, pero anteriormente había insistido en señalamientos sobre posibles vínculos de políticos y funcionarios mexicanos con el crimen organizado.

La pregunta fue directa:

¿No es un doble discurso?

Sheinbaum respondió:

“Lo que tú dices es cierto.”

Y añadió que unas veces funcionarios estadounidenses sostienen una posición y en otras ocasiones expresan otra.

Por tanto, conviene precisar el encabezado.

Sheinbaum sí avaló la caracterización de “doble discurso”, aunque la expresión surgió inicialmente de la pregunta formulada durante la conferencia.

¿Dónde está la contradicción que señala Sheinbaum?

En dos mensajes pronunciados por el mismo funcionario estadounidense.

Mensaje 1: Harfuch es un socio confiable

Durante la conferencia internacional antidrogas celebrada en Argentina, Terrance Cole presentó públicamente a García Harfuch como un “socio de confianza” y “buen amigo” de Estados Unidos.

El reconocimiento no fue menor.

Harfuch es el responsable de la estrategia federal de seguridad mexicana y uno de los principales interlocutores de México con las agencias estadounidenses.

Mensaje 2: existen vínculos entre cárteles y gobierno

El 14 de julio, durante una cumbre contra el fentanilo realizada en Florida, Cole había hablado de una “conexión mortal” entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano.

Para Sheinbaum, ahí aparece la inconsistencia:

si el gobierno mexicano protege al narcotráfico, ¿por qué su principal responsable de seguridad es presentado como socio confiable?

Y a la inversa:

si existe una cooperación confiable con el responsable de la seguridad mexicana, ¿sobre qué pruebas se sustentan las acusaciones generales contra el gobierno?

¿La DEA acusó directamente a Sheinbaum de proteger narcotraficantes?

Aquí es necesario ser muy precisos.

No debe transformarse una declaración general de Cole en una acusación penal concreta contra Claudia Sheinbaum.

El director de la DEA habló de conexiones entre redes de los cárteles y sectores gubernamentales mexicanos, pero eso no equivale automáticamente a presentar pruebas judiciales contra la Presidenta ni contra todo su gobierno.

El gobierno mexicano ha rechazado esos señalamientos y ha cuestionado que se hagan afirmaciones de ese alcance sin presentar públicamente elementos que las sustenten.

Por eso existen dos niveles distintos:

señalamiento político/de inteligencia

y

acusación penal sustentada con pruebas ante una autoridad judicial.

No deben confundirse.

¿Por qué la DEA elogia entonces a García Harfuch?

Porque existe una relación operativa real entre las instituciones de ambos países.

García Harfuch se ha convertido en uno de los interlocutores mexicanos más importantes para Estados Unidos en asuntos como:

El reconocimiento de Cole refleja confianza en esa cooperación.

Durante el encuentro de Buenos Aires, Harfuch defendió precisamente la necesidad de coordinar inteligencia entre países frente a organizaciones que utilizan las fronteras para sus operaciones.

Por eso puede ocurrir algo que aparentemente parece contradictorio:

Washington puede confiar en determinados funcionarios mexicanos y, simultáneamente, mantener sospechas o acusaciones respecto de otros actores políticos o institucionales.

Entonces, ¿realmente es contradictorio?

Políticamente puede parecerlo; institucionalmente no necesariamente.

Ésta es la clave para entender el episodio.

Un gobierno extranjero puede considerar confiable a una institución o funcionario específico y, al mismo tiempo, considerar que existen problemas de corrupción o infiltración criminal en otras partes del Estado.

Por ejemplo:

DEA confía en Harfuch

no significa necesariamente:

DEA confía en absolutamente todas las autoridades mexicanas.

Y:

DEA sospecha que existen políticos vinculados con organizaciones criminales

tampoco significa necesariamente:

DEA considera corrupto a todo el gobierno mexicano.

Por eso el “doble discurso” denunciado por Sheinbaum tiene una dimensión política evidente, pero los dos mensajes no son lógicamente incompatibles en todos los escenarios.

La pregunta relevante es otra:

¿a quién acusa concretamente la DEA y con qué pruebas?

¿Qué exige Sheinbaum?

Que las acusaciones tengan sustento.

La posición del gobierno mexicano ha sido que Estados Unidos no debe realizar señalamientos generales sobre autoridades mexicanas sin presentar evidencias.

Al mismo tiempo, Sheinbaum no está planteando romper la cooperación.

Todo lo contrario.

Su gobierno mantiene coordinación con las agencias estadounidenses, incluida la DEA, pero pretende que esa relación funcione bajo cuatro principios:

soberanía

cooperación sin subordinación

responsabilidad compartida

respeto y confianza.

Esa fórmula resume buena parte de la política de seguridad de Sheinbaum frente a Washington.

¿Qué significa “cooperación sin subordinación”?

Significa que México acepta compartir información y coordinar acciones, pero sostiene que las decisiones y operaciones realizadas en territorio nacional deben respetar las leyes mexicanas.

En términos sencillos:

Estados Unidos puede compartir inteligencia.

México puede compartir información.

Ambos pueden coordinar investigaciones.

Pero eso no significa que una agencia estadounidense pueda actuar en México con las mismas facultades que tendría dentro de Estados Unidos.

Sheinbaum ha insistido en que la cooperación debe mantenerse dentro del marco constitucional y de la Ley de Seguridad Nacional.

¿Por qué aparece otra vez el caso Cienfuegos?

Porque para el gobierno mexicano ese episodio marcó un antes y un después en la relación con la DEA.

El general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa Nacional, fue detenido en Estados Unidos en octubre de 2020 por acusaciones relacionadas con narcotráfico.

México protestó por la manera en que se realizó la detención.

Estados Unidos finalmente retiró los cargos para permitir su regreso a México, donde la Fiscalía General de la República posteriormente determinó no ejercer acción penal.

Sheinbaum recordó este episodio al explicar el deterioro de la relación con la DEA y las modificaciones posteriores para regular la actuación de agentes extranjeros en México.

¿Antes la DEA tenía mayor libertad para operar en México?

Sheinbaum sostiene que sí existió una cercanía mucho mayor durante gobiernos anteriores.

En su conferencia afirmó que la etapa de mayor cercanía de la DEA con el gobierno mexicano ocurrió durante la administración de Felipe Calderón, y que continuó durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque en menor grado.

Después del caso Cienfuegos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador impulsó cambios para controlar con mayor rigor las actividades de agentes extranjeros.

La relación dejó entonces de girar únicamente alrededor de:

¿cómo cooperamos contra los cárteles?

y comenzó a incluir otra pregunta:

¿hasta dónde puede llegar una agencia extranjera dentro de México?

¿La DEA puede realizar investigaciones en México?

Los agentes estadounidenses destinados en México pueden desarrollar actividades dentro del marco establecido por las leyes y acuerdos aplicables, pero no poseen automáticamente facultades equivalentes a las de policías o fiscales mexicanos.

No pueden simplemente decidir:

detener a una persona;

realizar un cateo;

asegurar propiedades;

intervenir comunicaciones;

como si estuvieran actuando dentro de Estados Unidos.

Para que determinadas acciones tengan consecuencias legales en México deben intervenir las autoridades mexicanas competentes.

Éste es precisamente uno de los puntos que Sheinbaum engloba bajo el concepto de soberanía.

¿Por qué Harfuch sí mantiene una relación cercana con la DEA?

Porque la posición de Sheinbaum no es:

“no queremos trabajar con la DEA”.

Es:

“queremos trabajar con la DEA bajo determinadas reglas”.

Eso explica por qué Harfuch pudo asistir a la conferencia internacional de Buenos Aires y ser recibido favorablemente por Cole mientras, simultáneamente, Sheinbaum criticaba las declaraciones del funcionario estadounidense.

De hecho, Sheinbaum explicó que inicialmente había decidido que Harfuch no acudiera al encuentro, pero el Gabinete de Seguridad recomendó enviar una representación para presentar la estrategia mexicana y sus resultados.

Eso demuestra que la tensión política no ha paralizado la cooperación operativa.

¿Existe una contradicción entre Sheinbaum y Harfuch?

No hay evidencia pública suficiente para afirmarlo.

Ésta es otra interpretación que conviene evitar.

Puede parecer extraño que:

Sheinbaum critique a la DEA

mientras:

Harfuch fortalece la relación con su director.

Pero ambos movimientos pueden formar parte de una misma estrategia.

La Presidenta fija los límites políticos:

soberanía + no subordinación.

El secretario ejecuta la cooperación operativa:

inteligencia + investigaciones + coordinación internacional.

Vistas así, las dos posiciones no necesariamente se contradicen.

¿Por qué Estados Unidos necesita a México?

Porque buena parte de las organizaciones criminales que abastecen el mercado estadounidense operan desde territorio mexicano.

Estados Unidos necesita información mexicana sobre:

Pero México también necesita información estadounidense.

¿Por qué México necesita a Estados Unidos?

Porque el negocio criminal tampoco termina en la frontera.

Del lado estadounidense pueden encontrarse:

compradores → distribuidores → dinero → cuentas → armas → proveedores → redes financieras.

Una organización criminal puede producir o transportar drogas desde México y lavar parte de sus ganancias mediante operaciones realizadas fuera del país.

También existe un problema especialmente sensible para México:

el tráfico de armas desde Estados Unidos hacia territorio mexicano.

Por eso Sheinbaum utiliza otro concepto:

responsabilidad compartida.

México combate producción, tráfico y organizaciones criminales.

Estados Unidos debe atender consumo, distribución, flujo financiero y tráfico de armas.

¿Qué tiene que ver el fentanilo?

Mucho.

La crisis estadounidense de opioides convirtió al fentanilo en uno de los principales asuntos de seguridad bilateral.

Washington ha incrementado la presión para:

México sostiene que la respuesta no puede limitarse a presionar al país productor o de tránsito.

También debe atenderse la demanda estadounidense.

Ésta es otra razón por la que Sheinbaum insiste en hablar de responsabilidad compartida.

¿La DEA tiene pruebas contra políticos mexicanos?

La respuesta correcta es:

puede tener información de inteligencia o investigaciones que no sean públicas, pero las declaraciones conocidas de Cole no equivalen por sí mismas a pruebas judiciales públicas contra funcionarios concretos.

Ésta es una diferencia crucial.

Una agencia puede disponer de:

informantes;

intercepciones autorizadas;

investigaciones financieras;

testimonios;

expedientes;

información clasificada.

Pero mientras esos elementos no sean presentados en un procedimiento judicial o hechos públicos de manera verificable, no es posible afirmar que demuestran responsabilidad penal de una persona específica.

Por eso la exigencia mexicana es:

si existen acusaciones concretas, presenten las pruebas.

¿Puede Estados Unidos investigar a un funcionario mexicano?

Sí, si existen hechos que entren dentro de la jurisdicción estadounidense.

Por ejemplo, una investigación podría relacionarse con:

tráfico de drogas hacia Estados Unidos;

lavado de dinero mediante su sistema financiero;

conspiración;

operaciones realizadas en territorio estadounidense.

Pero investigar a alguien tampoco significa automáticamente que sea culpable.

Entre:

investigación → acusación → juicio → sentencia

hay etapas jurídicas diferentes.

¿Por qué este choque importa políticamente?

Porque coloca a García Harfuch en una posición singular.

Por un lado, es el principal responsable de seguridad del gobierno de Sheinbaum.

Por otro, es uno de los funcionarios mexicanos que recibe los mayores reconocimientos públicos de las agencias estadounidenses.

Eso lo convierte en un puente entre dos gobiernos que necesitan colaborar aunque no siempre confíen plenamente el uno en el otro.

El elogio de Cole fortalece su papel como interlocutor.

Pero también provoca una pregunta incómoda para Washington:

si Harfuch es confiable, ¿hasta dónde llegan exactamente las sospechas estadounidenses sobre el gobierno mexicano?

¿Y una pregunta incómoda para México?

También existe.

Si el gobierno mexicano considera que la DEA utiliza un doble discurso:

¿por qué mantiene una cooperación tan estrecha con ella?

La respuesta está en la interdependencia.

Romper la relación tendría costos para ambos países.

México perdería acceso a información relevante sobre redes internacionales, movimientos financieros y organizaciones criminales.

Estados Unidos perdería capacidad de coordinación dentro del país desde donde operan varias de las organizaciones que considera prioritarias.

Por eso ninguno parece buscar una ruptura.

¿Estamos ante una crisis diplomática?

Por ahora, no.

Hay tensión discursiva, pero continúan:

reuniones + intercambio de información + coordinación + encuentros internacionales.

El hecho de que Harfuch participara en la conferencia organizada por la DEA y recibiera públicamente el reconocimiento de Cole es una evidencia clara de que los canales institucionales permanecen abiertos.

Una crisis diplomática real tendría señales distintas:

suspensión de cooperación;

retiro de funcionarios;

cancelación de mecanismos bilaterales;

restricciones formales;

ruptura de canales institucionales.

Eso no es lo que muestran los hechos disponibles.

¿Qué está realmente confirmado?

AfirmaciónSituación
Sheinbaum reconoció que existe un “doble discurso”
La expresión surgió inicialmente de una pregunta periodística
Terrance Cole elogió públicamente a García Harfuch
Lo presentó como socio confiable de Estados Unidos
Cole había hablado previamente de vínculos entre cárteles y sectores gubernamentales mexicanos
La DEA presentó públicamente pruebas penales contra Claudia Sheinbaum en esas declaracionesNo
México rompió relaciones con la DEANo
Harfuch mantiene cooperación con agencias estadounidenses
México permite que la DEA opere sin restriccionesNo
Sheinbaum plantea cooperación sin subordinación
Existe evidencia pública de una ruptura entre Sheinbaum y Harfuch por este temaNo
México y Estados Unidos siguen colaborando en seguridad

Preguntas frecuentes

¿Qué dijo el director de la DEA sobre García Harfuch?

Terrance Cole lo presentó públicamente como un socio de confianza y amigo de Estados Unidos durante la conferencia internacional antidrogas celebrada en Buenos Aires.

¿Por qué Sheinbaum considera contradictorio ese mensaje?

Porque Cole había realizado anteriormente señalamientos sobre conexiones entre organizaciones criminales y sectores del gobierno mexicano. Para Sheinbaum, elogiar al principal responsable de seguridad mientras se formulan acusaciones generales contra autoridades mexicanas muestra mensajes inconsistentes.

¿Sheinbaum quiere expulsar a la DEA de México?

No hay anuncio en ese sentido. Su postura es mantener la cooperación bajo las leyes mexicanas y con respeto a la soberanía.

¿Harfuch trabaja para la DEA?

No. Es secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México. Mantener cooperación con la DEA no lo convierte en integrante o subordinado de la agencia estadounidense.

¿La DEA puede detener personas en México?

No actúa en México con las mismas facultades policiales que posee una autoridad mexicana. Las acciones coercitivas en territorio nacional corresponden a las instituciones mexicanas competentes conforme al marco jurídico aplicable.

¿Hay una ruptura entre México y Estados Unidos por este episodio?

No. Las declaraciones muestran diferencias políticas, pero la cooperación institucional continúa.


El llamado “doble discurso” de la DEA surge de una contradicción aparente que Claudia Sheinbaum decidió señalar públicamente:

Terrance Cole elogia a Omar García Harfuch como socio confiable mientras mantiene señalamientos sobre posibles vínculos entre organizaciones criminales y sectores del poder político mexicano.

Pero la explicación no termina ahí.

Estados Unidos puede confiar en Harfuch y simultáneamente mantener investigaciones o sospechas respecto de otros actores. Por eso los dos mensajes no son necesariamente incompatibles.

El verdadero problema está en qué tan generales son las acusaciones y qué pruebas existen para respaldarlas.

Para Sheinbaum, la respuesta mexicana consiste en mantener abierta la cooperación, pero establecer una frontera política clara:

cooperar no significa subordinarse.

México continuará necesitando inteligencia estadounidense y Estados Unidos continuará necesitando cooperación mexicana. Harfuch aparece precisamente en medio de esa relación: es el funcionario al que la DEA elogia mientras la Presidenta cuestiona públicamente a la propia agencia.

Por eso el episodio es más importante que una diferencia verbal entre funcionarios. Expone el dilema que probablemente seguirá marcando la relación bilateral en materia de seguridad:

¿cómo pueden México y Estados Unidos combatir juntos a organizaciones criminales que operan en ambos países cuando todavía existen desacuerdos profundos sobre confianza, soberanía y hasta dónde puede intervenir cada uno?

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