Una modalidad de engaño en calles capitalinas empieza con un aviso de llanta ponchada y termina en extorsión y despojo de dinero efectivo.
En la Ciudad de México se ha detectado un modus operandi delictivo en el que sujetos engañan a automovilistas con el pretexto de que su vehículo tiene una llanta ponchada para hacerlos detenerse y posteriormente despojarlos de dinero en efectivo, llegando a montos de hasta 50,000 pesos, de acuerdo con una investigación publicada por Reforma.
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Según la nota, el fraude inicia cuando desconocidos alertan al conductor sobre una supuesta llanta desinflada —a veces incluso la pinchan deliberadamente o señalan una falla inexistente—, lo que induce al automovilista a detener su marcha para verificar el desperfecto. Una vez que la víctima se detiene y baja del auto, los delincuentes se ofrecen “amablemente” a ayudar con la llanta o revisar el vehículo.
En ese momento, sujetos que aparentan brindar asistencia suelen presionar psicológicamente a la víctima para que les entregue dinero en efectivo como “compensación” o para “cubrir el costo de la ayuda”, o bien cometen robo a mano armada de pertenencias que el conductor tenía consigo. El monto que se reporta en múltiples casos alcanza hasta 50 mil pesos, aunque puede variar según la situación y la respuesta de la víctima.
Este tipo de engaño no es nuevo, pero ha tomado relevancia en zonas transitadas de la ciudad, donde los delincuentes aprovechan la vulnerabilidad del conductor distraído o preocupado por un problema mecánico inesperado. Reportes previos documentan variantes de este fraude en diversos puntos de la capital, como en Avenida Revolución y San Antonio, donde automovilistas denunciaron extorsiones similares bajo la misma modalidad de “llanta ponchada”.
Especialistas en seguridad recomiendan no detenerse inmediatamente ante avisos de extraños, mantener distancia y solicitar apoyo vía teléfono o servicios de emergencia, y denunciar inmediatamente cualquier intento de extorsión o robo ante las autoridades competentes para que se pueda integrar una carpeta de investigación y, de ser posible, identificar a los responsables.


