Las carpetas de investigación por robo de animales en la Ciudad de México aumentaron 108.5% en un año: pasaron de 59 entre enero y julio de 2025 a 123 en el mismo periodo de 2026. La cifra podría ser incluso mayor porque el reporte de este año no incluye mayo. Detrás del incremento aparecen denuncias por animales que desaparecen mientras están bajo cuidado de terceros, pero también problemas para distinguir jurídicamente entre robo y abuso de confianza.
Las investigaciones pasaron de 59 a 123 en sólo un año
El robo de mascotas está generando cada vez más investigaciones en la Ciudad de México.
De acuerdo con datos de la Fiscalía General de Justicia capitalina citados por Excélsior, entre enero y julio de 2025 se abrieron 59 carpetas de investigación por robo de animales.
Durante el mismo periodo de 2026 se registraron 123 casos.
La diferencia representa un incremento de 108.5%, es decir, las investigaciones prácticamente se duplicaron de un año a otro.
| Periodo | Carpetas por robo de animales |
|---|---|
| Enero-julio de 2025 | 59 |
| Enero-julio de 2026 | 123 |
| Aumento | 108.5% |
| Casos adicionales | 64 |
Existe además un elemento que vuelve especialmente relevante el dato: las cifras de 2026 no incluyen el mes de mayo.
Esto significa que tanto el número de carpetas como el incremento anual podrían terminar siendo superiores cuando se incorpore toda la información.
¿Por qué están aumentando los casos?
La información publicada no permite identificar una sola causa que explique el incremento de 108.5%.
No existe en el reportaje una investigación estadística que determine, por ejemplo, qué porcentaje corresponde a:
- Robos en la vía pública.
- Perros arrebatados directamente a sus propietarios.
- Animales desaparecidos mientras estaban con paseadores.
- Sustracciones cometidas desde viviendas.
- Conflictos entre particulares.
- Casos derivados de servicios de cuidado.
- Animales robados posteriormente revendidos.
Lo que sí documenta Excélsior es un aumento de las denuncias acompañado por una preocupación creciente alrededor de servicios de paseadores y cuidadores de perros.
Diversos propietarios han denunciado que sus animales desaparecieron cuando estaban bajo la custodia de personas contratadas para pasearlos.
Por ello, una parte del problema no ocurre necesariamente durante un asalto callejero: la mascota puede desaparecer después de ser entregada voluntariamente a alguien que debía cuidarla y devolverla.
El caso de Snoopy muestra el problema para denunciar
El periódico presenta el caso de María, propietaria de Snoopy, un perro mestizo de cuatro años, blanco con gris.
El animal estaba bajo el cuidado de un paseador en la zona del Parque México, alcaldía Cuauhtémoc.
Según el relato, el cuidador aseguró haberlo soltado en el área canina y posteriormente no haber podido localizarlo.
María acudió a la Fiscalía capitalina para denunciar el robo.
Ahí apareció un primer obstáculo.
Las autoridades le señalaron que, debido a que existía un contrato de prestación de servicios con el paseador, inicialmente los hechos no podían encauzarse como robo y debían investigarse como abuso de confianza, de acuerdo con la información publicada.
La sospecha de la propietaria aumentó después porque el paseador:
- Cambió de número telefónico.
- Interrumpió toda comunicación con ella.
El reportaje no establece qué ocurrió finalmente con Snoopy ni acredita que el paseador lo hubiera robado.
¿Por qué importa la diferencia entre robo y abuso de confianza?
Porque la clasificación inicial puede determinar cómo comienza una investigación.
En términos generales, no es lo mismo que un desconocido se apodere directamente de un animal a que una persona reciba legítimamente una mascota para cuidarla y después no la devuelva.
En el segundo supuesto puede existir una discusión sobre cuál figura jurídica corresponde aplicar.
Ese problema es precisamente uno de los señalados por activistas consultados por Excélsior.
Carlos Carrasco, pasante de Medicina Veterinaria e integrante de una organización dedicada a estos casos, afirmó que víctimas enfrentan obstáculos para iniciar investigaciones debido a que determinados hechos son enviados hacia el delito de abuso de confianza en lugar de robo.
Según su versión, esto puede provocar que las carpetas:
- Pierdan impulso.
- Permanezcan sin avances.
- Terminen archivadas.
- Sean cerradas sin que se determine qué ocurrió con el animal.
La clasificación correcta debe establecerse a partir de las circunstancias concretas de cada caso.
¿Cuántos perros y gatos han desaparecido bajo cuidado de paseadores?
La organización Paws Perrunos, citada por el periódico, afirma haber documentado desde 2018 alrededor de 47 casos de perros y gatos desaparecidos o presuntamente robados en los que existen señalamientos directos hacia paseadores.
El término clave es presuntamente.
El registro de una organización no equivale a una sentencia judicial ni significa que los 47 casos hayan sido confirmados como robos cometidos por paseadores.
Sirve, sin embargo, como indicador de una preocupación recurrente: el propietario entrega voluntariamente el animal a una persona y posteriormente no logra recuperarlo.
¿Entonces los paseadores están detrás del aumento?
No puede concluirse eso.
La información publicada no indica cuántas de las 123 investigaciones de 2026 están relacionadas específicamente con paseadores.
Tampoco establece:
- Cuántos paseadores fueron denunciados.
- Cuántos fueron detenidos.
- Cuántas acusaciones resultaron procedentes.
- Cuántos animales fueron recuperados.
- Cuántas carpetas terminaron en judicialización.
Un paseador entrevistado por el diario, identificado como Rafael, afirmó llevar seis años trabajando en esta actividad y aseguró conocer incidentes en los que animales murieron mientras estaban bajo cuidado de colegas, pero dijo no tener conocimiento de robos consumados por paseadores.
Sí señaló haber sabido de intentos de robo y de sustracciones a propietarios en colonias como Condesa y Roma, perpetradas por terceras personas.
Por tanto, sería incorrecto convertir el aumento estadístico en una acusación general contra quienes prestan este servicio.
Un problema adicional: demostrar que el animal es tuyo
Para algunas víctimas existe otro obstáculo inesperado: acreditar la propiedad de la mascota.
Esto puede resultar particularmente complicado cuando se trata de perros o gatos:
- Adoptados.
- Rescatados.
- Encontrados en la calle.
- Recibidos de familiares.
- Entregados sin contrato.
- Que nunca tuvieron factura o certificado de compra.
El abogado penalista Leonel Rodríguez, consultado por Excélsior, explicó que carecer de factura no impide presentar una denuncia.
La recomendación es reunir otros elementos capaces de demostrar que el animal estaba bajo el cuidado de la persona denunciante.
¿Qué documentos sirven para demostrar que una mascota es tuya?
No existe únicamente una factura.
De acuerdo con Rodríguez, entre las pruebas que pueden aportarse están:
- Fotografías.
- Registros médicos.
- Expedientes veterinarios.
- Testimonios de personas que conozcan al animal.
- Documentos relacionados con su cuidado.
Estos elementos ayudan a demostrar una relación previa y constante entre el animal y quien reclama su propiedad.
La recomendación es especialmente importante porque un perro adoptado puede no tener ningún documento de compraventa.
La ausencia de factura no significa ausencia de pruebas.
¿Qué otras evidencias conviene guardar?
A partir de los problemas descritos en el reportaje, un propietario puede construir preventivamente un expediente de su mascota.
| Evidencia | Para qué puede servir |
|---|---|
| Fotografías frecuentes | Identificar al animal y demostrar convivencia |
| Cartilla veterinaria | Relacionar al propietario con tratamientos y vacunas |
| Recetas o estudios médicos | Acreditar seguimiento veterinario |
| Datos de microchip, si existe | Facilitar identificación |
| Comprobantes de adopción | Documentar origen y entrega |
| Contratos con paseadores | Establecer quién recibió al animal |
| Mensajes y conversaciones | Reconstruir acuerdos y horarios |
| Datos del prestador | Facilitar su localización |
| Videos o cámaras | Reconstruir movimientos |
| Testigos | Acreditar propiedad, entrega o hechos posteriores |
No todos estos elementos son requisitos indispensables para denunciar, pero pueden fortalecer una investigación.
¿Qué debes pedir antes de entregar tu perro a un paseador?
El crecimiento de este servicio hace recomendable no basar la contratación exclusivamente en un perfil de redes sociales.
Conviene obtener:
- Nombre completo.
- Número telefónico.
- Algún medio para comprobar su identidad.
- Referencias.
- Datos de la empresa o plataforma, cuando corresponda.
- Condiciones por escrito.
- Horario de entrega y devolución.
- Lugares en los que será paseado.
- Número de animales que llevará simultáneamente.
- Procedimiento frente a una emergencia.
También es útil conservar las conversaciones en las que se acordó el servicio.
Si posteriormente ocurre una desaparición, esos mensajes permiten demostrar cuándo, dónde y bajo qué condiciones el propietario entregó el animal.
¿Qué hacer si un paseador no devuelve a tu mascota?
El primer objetivo debe ser documentar los hechos y actuar con rapidez.
Entre las medidas útiles están:
- Intentar contactar inmediatamente al cuidador.
- Conservar mensajes, llamadas y comprobantes.
- Solicitar información precisa sobre el último lugar donde fue visto.
- Obtener videos de cámaras particulares o públicas cuando sea posible.
- Avisar a veterinarias y vecinos de la zona.
- Reunir fotografías recientes.
- Presentar la denuncia ante la Fiscalía.
- Aportar documentos o testigos que acrediten la relación con el animal.
El caso puede requerir que el Ministerio Público determine si los hechos corresponden a robo, abuso de confianza u otra conducta.
El ciudadano no necesita resolver previamente la clasificación penal para acudir a denunciar.
¿Qué pasa si el Ministerio Público no quiere recibir la denuncia?
Leonel Rodríguez explicó al periódico que corresponde al Ministerio Público investigar los hechos una vez presentada la denuncia y recabar los elementos necesarios para determinar qué ocurrió y quién podría ser responsable.
Si una autoridad se niega a recibirla, el afectado puede solicitar una constancia de esa negativa para acudir ante Asuntos Internos.
El abogado también mencionó la existencia dentro de las fiscalías de un mecanismo conocido como “teléfono rojo”, que puede utilizarse para pedir asistencia cuando existen dificultades para iniciar una denuncia.
Esta recomendación es importante porque uno de los problemas mencionados en el reportaje no es únicamente la desaparición del animal, sino conseguir que el caso comience formalmente a investigarse.
¿El robo de una mascota es realmente un delito?
Sí.
Rodríguez señaló que el artículo 220 del Código Penal de la Ciudad de México contempla el robo.
También hizo referencia al artículo 350 Bis para conductas relacionadas con maltrato animal.
El periódico no desarrolla en esta nota todos los supuestos ni las penas aplicables, por lo que no puede afirmarse que cualquier desaparición de una mascota encaje automáticamente en uno de esos artículos.
La conducta exacta debe determinarse según las pruebas y circunstancias.
¿Por qué las 123 carpetas no significan 123 robos comprobados?
Porque una carpeta de investigación marca el inicio de una indagatoria.
No representa una sentencia.
Entre una denuncia y una condena todavía debe determinarse:
- Qué ocurrió.
- Si efectivamente hubo delito.
- Qué figura penal corresponde.
- Quién participó.
- Qué pruebas existen.
- Si hubo intención de apoderarse del animal.
- Si el animal simplemente escapó.
- Si existió negligencia.
- Si hubo abuso de confianza.
- Si existe alguna persona penalmente responsable.
Por ello, hablar de 123 investigaciones por robo de animales no equivale a decir que durante ese periodo se comprobaron 123 robos.
El dato puede esconder un problema mayor
Existe una paradoja en las cifras publicadas.
Por una parte, las investigaciones crecieron 108.5%.
Por otra, los testimonios incluidos en el reportaje sostienen que algunas denuncias relacionadas con animales desaparecidos ni siquiera llegan a registrarse inicialmente como robo.
Esto significa que la estadística puede estar mostrando únicamente una parte del fenómeno.
Además:
- Mayo de 2026 no aparece en el reporte.
- Algunos hechos podrían clasificarse como abuso de confianza.
- Otras personas quizá no denuncian.
- No todos los animales desaparecidos necesariamente fueron robados.
Por ello, 123 carpetas no son una medición completa de cuántas mascotas fueron realmente sustraídas en la ciudad.
Lo publicado y lo que falta comprobar
| Señalamiento | Situación |
|---|---|
| Las carpetas por robo de animales crecieron 108.5% | Dato de la Fiscalía citado por Excélsior |
| Hubo 59 investigaciones entre enero y julio de 2025 | Publicado |
| En el mismo periodo de 2026 hubo 123 | Publicado |
| La cifra de 2026 no incluye mayo | Advertido por el periódico |
| Paws Perrunos documenta alrededor de 47 casos desde 2018 ligados a señalamientos contra paseadores | Registro de la organización citado por Excélsior |
| Todos esos casos fueron robos comprobados | No |
| Los paseadores explican el aumento de 108.5% | No puede determinarse con la información publicada |
| Todas las mascotas desaparecidas fueron robadas | No está demostrado |
| Una factura es indispensable para denunciar | No; pueden aportarse otras evidencias |
| El caso de Snoopy fue un robo cometido por el paseador | La publicación no lo acredita |
| Una carpeta equivale a una persona culpable | No |
| El número real de casos puede ser superior | Es posible por la ausencia de mayo y por hechos clasificados de otra manera, pero no puede cuantificarse con esta fuente |
Preguntas frecuentes
¿Cuánto aumentó el robo de mascotas en CDMX?
Las investigaciones por robo de animales aumentaron 108.5% al pasar de 59 a 123 entre enero-julio de 2025 y el mismo periodo de 2026.
¿Los 123 casos incluyen todo 2026?
No. Corresponden al periodo enero-julio y el reporte citado no contiene información de mayo.
¿Los paseadores son responsables del incremento?
No puede afirmarse. El periódico documenta denuncias relacionadas con paseadores, pero no indica cuántas de las 123 carpetas corresponden a ellos.
¿Qué hago si un paseador pierde a mi perro?
Documenta inmediatamente el caso, conserva mensajes y datos del prestador, reúne pruebas de propiedad o cuidado y acude a la Fiscalía.
¿Necesito factura para denunciar que me robaron a mi mascota?
No necesariamente. Pueden aportarse fotografías, registros veterinarios y testimonios que acrediten que el animal estaba bajo tu cuidado.
¿Qué ocurre si entregué voluntariamente el perro a quien después no me lo devolvió?
La autoridad tendrá que determinar la figura jurídica correspondiente. En el caso presentado por Excélsior, inicialmente se habló de abuso de confianza debido a la existencia de un contrato de servicio.
¿Qué puedo hacer si no quieren tomar mi denuncia?
El abogado entrevistado recomienda solicitar constancia de la negativa y acudir a Asuntos Internos; también menciona mecanismos de apoyo disponibles dentro de las fiscalías.
¿Una carpeta de investigación significa que ya comprobaron el robo?
No. Significa que existen hechos que deben ser investigados.
¿Conviene hacer un contrato con el paseador?
La nota no establece que sea obligatorio, pero disponer de documentos y conversaciones sobre el servicio ayuda a reconstruir quién tenía al animal y bajo qué condiciones.
Conclusión
Las investigaciones por robo de mascotas en la Ciudad de México se duplicaron en un año, pero la cifra por sí sola no explica por qué está ocurriendo.
El reportaje de Excélsior revela un problema más amplio: animales que desaparecen mientras están bajo cuidado de terceros, propietarios que enfrentan dificultades para acreditar la propiedad y casos que pueden terminar clasificados como abuso de confianza en lugar de robo.
Por eso el aumento de 108.5% debe leerse como una señal de alerta, no como una explicación definitiva.
La mejor protección comienza antes de que desaparezca la mascota: identificar a quien la cuida, conservar documentos, fotografías y registros veterinarios y dejar evidencia de cada entrega. Si algo ocurre, esas pruebas pueden convertirse en la diferencia entre una búsqueda informal y una investigación que realmente pueda avanzar.



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